Indra es una mujer como nosotras, pero con un don ya descubierto.
Un don es un regalo divino sembrado en nuestro corazón, como una semilla. Está en nosotros mantenerlo en tierra fértil y ayudarlo a crecer.
Indra ya sabe de qué clase de semilla se trata, es de las que otorgan el “don para cantar”. Porque hay semillas mágicas para toda clase de cosas, pero, sin duda, esta le trae a Indra la facilidad para cantar.
Solemos tener resistencias (simbolizado en este dibujo como un ratón) para aceptar la semilla del “talento” entendida como la creatividad que espera dentro nuestro a ser reconocida, aceptada y desplegada.
Y como siempre tienen un un origen divino están relacionadas con el Amor .Como bien dice Luz al comienzo de “De Regreso al Encanto”:
Un don es un regalo de Dios.
Y…
La inspiración es en realidad una gran sensación de amor.
Decimos que nos inspiramos cuando entramos en esa zona mágica donde el alma logra expresarse. También decimos que “inspiramos” cuando tomamos el aire. Por lo tanto, Indra deberá comenzar a inspirar aire para poder cantar, llenando sus pulmones, preparando su garganta, permitiéndole a sus cuerdas vocales comenzar a vibrar como un maravilloso instrumento.
Porque…si bien es cierto que Indra está cantando, todavía lo hace de espaldas, mientras un pequeño pero insidioso ratón, roe el cable que conecta su micrófono para que su voz sea amplificada.
Quién de nosotros no tiene o ha tenido algún roedor en su mente. Son ellos quienes nos boicotean los mejores proyectos.
Felizmente, Indra salió de ese “cantar para adentro”, se puso de frente al público, y mostrando al fin su rostro, comenzó el show.
Y como dice Violeta “Si yo pude, entonces todos pueden”
Qué pasaría si encuentras tus propios roedores, esos que hacen barullo en tu mente, y te das vuelta para expresar con libertad tus talentos.
Entonces, muchos vendrán a buscar aquello tan hermoso que tienes para dar, tu “dharma”. Te aseguro que siempre hay personas esperando encontrar lo que puedes ofrecer, en tu única y original manera de hacerlo.
Es solo cuestión de sentirse libre internamente y animarse.
Ana M. Cuevas
Un don es un regalo divino sembrado en nuestro corazón, como una semilla. Está en nosotros mantenerlo en tierra fértil y ayudarlo a crecer.
Indra ya sabe de qué clase de semilla se trata, es de las que otorgan el “don para cantar”. Porque hay semillas mágicas para toda clase de cosas, pero, sin duda, esta le trae a Indra la facilidad para cantar.
Solemos tener resistencias (simbolizado en este dibujo como un ratón) para aceptar la semilla del “talento” entendida como la creatividad que espera dentro nuestro a ser reconocida, aceptada y desplegada.
Y como siempre tienen un un origen divino están relacionadas con el Amor .Como bien dice Luz al comienzo de “De Regreso al Encanto”:
Un don es un regalo de Dios.
Y…
La inspiración es en realidad una gran sensación de amor.
Decimos que nos inspiramos cuando entramos en esa zona mágica donde el alma logra expresarse. También decimos que “inspiramos” cuando tomamos el aire. Por lo tanto, Indra deberá comenzar a inspirar aire para poder cantar, llenando sus pulmones, preparando su garganta, permitiéndole a sus cuerdas vocales comenzar a vibrar como un maravilloso instrumento.
Porque…si bien es cierto que Indra está cantando, todavía lo hace de espaldas, mientras un pequeño pero insidioso ratón, roe el cable que conecta su micrófono para que su voz sea amplificada.
Quién de nosotros no tiene o ha tenido algún roedor en su mente. Son ellos quienes nos boicotean los mejores proyectos.
Felizmente, Indra salió de ese “cantar para adentro”, se puso de frente al público, y mostrando al fin su rostro, comenzó el show.
Y como dice Violeta “Si yo pude, entonces todos pueden”
Qué pasaría si encuentras tus propios roedores, esos que hacen barullo en tu mente, y te das vuelta para expresar con libertad tus talentos.
Entonces, muchos vendrán a buscar aquello tan hermoso que tienes para dar, tu “dharma”. Te aseguro que siempre hay personas esperando encontrar lo que puedes ofrecer, en tu única y original manera de hacerlo.
Es solo cuestión de sentirse libre internamente y animarse.
Ana M. Cuevas
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