Al terminar Isabella de dibujar a “Mirta”, dio vuelta la hoja y, como si faltara aún expresar características de Paloma, dibujó un ser, entre angelical y humano.
Pero volviendo a “Mirta” observamos un gran signo de interrogación sobre su frente, que parece representar los aspectos más conflictivos de la personalidad como insatisfacciones, enojos y frustraciones. Su cabeza resulta muy grande en relación a su cuello y al resto del cuerpo que podemos imaginar. Este signo de pregunta y sus grandes ojos negros, bien abiertos, nos hacen pensar que desarrolla una gran actividad intelectual, y que ese continuo pensar no le aporta mucho bienestar. ¿Qué estará pensando? ¿O dudando, quizás?
Casi como escondido, detrás de “Mirta”, aparece un ser que descorre los telones como iluminando el pasado. De sus centros de energía fluye luz. Podría decirse que se trata de una conciencia que despierta, que está sanando antiguos dolores del pasado. Quizás…los viejos dolores de Mirta.
Su espalda muestra marcas de padecimiento o sujeción, oscuras marcas que ya no pretende ocultar.
Y es Paloma quien más claramente muestra su verdad desnuda, encontrándose lista y dispuesta para “verse” y sanar.
¿Reconocés tus aspectos conflictivos?
¿Te interesa liberarte de ellos?
¿Te aceptás a pesar de ellos?
¿Ya encontraste tu Luz Interior?
Ana M. Cuevas
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